6
Dic 2011

¡Olvida, perdona y neutraliza esa pesada carga que es la culpa, el rencor, el odio!

Escrito en la categoría Salud

 

En toda acción percibida como crítica, injusta, violenta, intervienen tres elementos:

  • La herida o daño o perjuicio causado con la acción violenta.
  • La deuda, dolor o sentimientos negativos (ira, frustración, amargura, odio, rencor, culpa) que acompañan el recuerdo de la experiencia y que nos engancha emocionalmente al que nos causó la herida.
  • La cancelación o anulación de la deuda o liberación, que deviene de la satisfacción, reparación, reconciliación, devolución o el olvido y el perdón.

No son los hechos los que nos hacen sufrir sino el significado que le dimos al acontecimiento.  Es el cómo cada quien percibe, ve, oye y siente la experiencia y como lo grava en su memoria, junto a las reacciones corporales y de conducta que acompañan a esas emociones, lo que nos hace sufrir  y nos "engancha" con la situación y con aquel que nos hizo o que creemos nos hizo daño.

De cómo percibimos los hechos  depende de nuestra personalidad, de nuestras experiencias, del control que tengamos sobre nuestras emociones, de la forma como enfrentamos y resolvemos nuestros problemas y de la decisión, voluntad y esfuerzo que realizamos para cambiar el recuerdo de esa experiencia vivida.

Buscar  la satisfacción, reparación, reconciliación o devolución inmediata es con frecuencia imposible --o se tarda demasiado o nunca se logra--. La herida permanece abierta, nuestro dolor no se cura y nos convertimos en personas angustiadas, frustradas, amargadas, malhumoradas, temerosas,  pesimistas, solitarias, obsesivas, culpables, agresivas, conflictivas y enfermas, pues el recuerdo y las emociones negativas, nos causan problemas físicos y psicológicos.

Para liberarnos de la pesada carga del recuerdo que lastima y limita debemos primero olvidar y luego perdonar.

Olvidar es una de las funciones de la memoria que nos permite liberar de nuestra conciencia, el dolor que acompaña las experiencias penosas.

El tiempo para olvidar es muy personal y es involuntario.

No se pueden cambiar los hechos, pero si la experiencia de los mismos. Es decir, podemos esforzarnos por transformar el recuerdo y acelerar el proceso del olvido.

Transformar el recuerdo   significa recordar y contemplar los hechos a distancia, neutralizando las emociones, colocándonos inclusive, en el lugar de otras personas, sin  juzgar, sin criticar, sin comparar, sin  compadecerse, sin pena ni culpas, eliminando toda emoción negativa que está en nuestra memoria y que determina como hemos percibido la experiencia, para así estar en capacidad de perdonar.

Perdonar es liberar de la deuda   o  neutralizar (olvidar) las emociones ligadas al  recuerdo de la experiencia o de aquel que nos causó el dolor.

Sin embargo, el perdonar no borra el daño, no exime de responsabilidad al ofensor, ni niega el derecho a hacer justicia a la persona que ha sido herida. Perdonar es un proceso complejo que solo nosotros mismos podemos hacer.

     Perdonar no es aceptar pasivamente la situación,  dejar hacer a la otra persona o culparse porque piensa que lo provocó.

     Perdonar no es olvidar o negar la ofensa y dejar que el tiempo o Dios se hagan cargo. Tampoco es culpar a otros, a las circunstancias o al destino.

     Perdonar no es justificar, entender o explicar por qué la persona actúa o actuó de esa manera.

     Perdonar no es esperar por la restitución, por una satisfacción, por alguna explicación a la conducta violenta.

     Perdonar no es obligar al otro a que acepte tu perdón o decirle "te perdono" para hacerlo sentir "humillado" . Tampoco es buscar u obligar a la reconciliación.

     Perdonar es, en primer lugar, reconocer nuestros errores y perdonarnos a nosotros mismos. Esto es, aceptar lo que no podemos cambiar, cambiar lo que podemos y aprender a establecer diferencias, sin remordimientos, sin culpas, sin odios ni rencores.

 

hombre dando la mano a otro

 

Perdonar es buscar la solución  a los conflictos, apartando de nosotros, todo sentimiento negativo como el rencor, odio,  culpa, rechazo, deseos de venganza,  pues son sentimientos inútiles que esclavizan y crean mayor frustración, mayor desesperanza.       

     Cuando no perdonamos no tenemos alegría ni paz. Nos volvemos impacientes, poco amables, nos enojamos fácilmente causando rivalidades, divisiones, partidismos, envidias. 

     Cuando no perdonamos, nuestras ideas y pensamientos se vuelven destructivos, pesimistas, erróneos; perdemos la confianza y respeto por nosotros mismos,  desarrollamos conductas  que crean mayores conflictos y nuestro modo de vida y nuestras relaciones con los demás, quedan afectadas.

     Cuando no perdonamos estamos permitiendo que nuestra salud,  nuestro crecimiento personal, nuestro desarrollo y nuestra vida, esté gobernada por la  decisión y la conducta de alguien o algo que no nos agrada o que nos ofendió o nos perjudicó.

     Olvidar y perdonar nos permite en primer lugar,  controlar nuestras emociones y reacciones. Eleva la autoestima, nos da mayor seguridad y confianza. Facilita  la recuperación de la habilidad para aprender, discriminar y seleccionar nuestras respuestas ante situaciones futuras. Aprenderemos además,  a actuar  con madurez y sabiduría frente a la adversidad.

     Olvidar, perdonar y perdonarnos, aunque doloroso, es deshacernos de la pesada carga de la culpabilidad, la amargura, la ira que nos embarga cuando nos sentimos heridos.    

     Es abrir caminos hacia la esperanza de  nuevas oportunidades.  Es crecer y desarrollarnos como personas positivas, libres para vivir en paz y armonía con nosotros mismos y con los demás.

 

 

 

 

 

 

 


10
Oct 2011

El estrés

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Según la opinión de alguno de los médicos más reconocidos en el tema, como el Dr. M. Casas del Servicio de Psiquiatría y Medicina Psicosomática del Instituto Universitario Dexeus-BCM-Barcelona Medical Center, a comienzos de siglo la gente moría por ciertas enfermedades tales como la malaria, la gripe, la viruela o la peste bubónica. Pero actualmente las dolencias que más daño causan, son aquellas que actúan más lentamente y por acumulación. Ejemplos de ello son las cardiopatías, los cánceres y las enfermedades cerebro-vasculares.

Esto ha llevado a los investigadores a revisar las causas de las enfermedades actuales, encontrándose que sospechosamente, los estados emocionales y en particular los factores de stress crónicos e intensos promueven o agravan muchas de las enfermedades de curso lento y prolongado.

¿Pero qué es exactamente el stress? Fue el médico canadiense Hans Selye quien, en 1940 habló por primera vez del mismo: "se debe entender por stress al proceso físico, químico o emocional productor de una tensión que puede llevar a la enfermedad física."

Para el Dr. M. Casas durante el mismo "se produce una activación hipotálamo-hipofisiaria que en poco tiempo colmará el torrente sanguíneo de sustancias indispensables para promover dicha respuesta: liberación de adrenalina, noradrenalina y gluco-corticoides desde la glándula suprarrenal, estimulación del páncreas para la secreción de glucagón, aumento de la prolactina, progesterona, testosterona, insulina y la hormona de crecimiento entre otros más específicos".

Todos los cambios tienen por finalidad posibilitar la respuesta frente a una situación amenazante, facilitando conductas de huida o combate (flight or fight). "El organismo debe movilizar la glucosa hacia los grandes grupos musculares; se incrementa el ritmo cardíaco, aumenta la presión sanguínea y se acelera la respiración para cubrir el aporte de oxígeno". Y así como algunos sistemas se activan, otros de poca utilidad en la emergencia, se detienen: el impulso sexual disminuye en ambos sexos; se inhibe el sistema inmunitario; la percepción del dolor se embota; se deterioran ciertas funciones intelectuales y mejoran otras; se colapsa la digestión y la sensación de hambre desaparece e incluso el crecimiento puede quedar estancado". Dado que el organismo desde su historia evolutiva está preparado para reaccionar a situaciones de diversa índole (por su capacidad de adaptación a las mismas) puede soportar factores de stress aislados. Pero el daño (no sólo para su salud física sino también psíquica) se produce cuando los factores de stress provienen desde distintas áreas (conyugal, laboral, de las relaciones paterno-filiares, económicas, ambientales, etc.) con intensidad, frecuencia y duración marcadas. Es allí donde aparecen los trastornos por ansiedad, los trastornos depresivos, los trastornos de la conducta alimentaria, el insomnio, la dependencia de sustancias tóxicas y hasta la esquizofrenia, según algunos autores (Huida A. Akil e Inés Morano).

La psicoterapia es el método más idóneo para combatir el stress en la medida en que promueve el fortalecimiento psíquico de la persona que habrá de afrontar los avatares de la vida especialmente vertiginosa, propia de los grandes conglomerados urbanos.

No obstante en la "era de los psicofármacos" se tiende a buscar soluciones rápidas de apariencia milagrosa que barran con la angustia generada por las frustraciones y los conflictos sin resolver.

Vivimos bajo la presión de la inmediatez, si mirar las consecuencias desastrosas que la "paz en comprimidos" producirá no sólo en nuestro organismo sino también en la imagen que generamos de nosotros mismos como seres impotentes o incapaces de dar cuenta de nuestros propios actos.

El primer paso en el manejo del stress es su identificación o reconocimiento. Generalmente no se puede evitar la aparición de situaciones que han de funcionar como gatillo para el stress porque suelen ser impredecibles. Pero, al menos se podrá reducir su duración e intensidad y a veces su repetición, analizando la situación desde una perspectiva diferente de la habitual mediante el intercambio interpersonal que brinda el enfoque psicoterapéutico. Lo fundamental es que el vivir en estado de stress no se torne una manera habitual de ser.

 


13
Sep 2011

Fumar: el tabaco y sus efectos

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Fumar: el tabaco y sus efectos

 

 

Algunos datos

 

El tabaco es un de las principales causas de muerte, debido principalmente a enfermedades como cáncer, EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica) y enfermedad cardiaca. En España el tabaco causa unas 50.000 muertes al año.


Alrededor la mitad de los fumadores muere de enfermedades relacionadas con el tabaco.


Si eres un fumador a largo plazo, en promedio, tu esperanza de vida es de unos 8-12 años menos que la de una persona no fumadora. En otras palabras, cerca de 8 de cada 10 no fumadores vive más de 70 años, pero solamente la mitad de los fumadores crónicos viven más de 70 años.


Muchas muertes relacionadas con el tabaco no son muertes rápidas. Por ejemplo, si desarrollas una EPOC puedes padecer varios años de enfermedad y de síntomas antes de morir.
El fumar aumenta el riesgo de desarrollar diversas enfermedades (enumeradas más abajo). Muchas de ellas pueden no ser fatales, pero pueden causar años de síntomas desagradables.

 

Algunos datos alentadores

 

Dejar de fumar puede suponer una gran diferencia en tu salud. Nunca es demasiado tarde para beneficiarse del hecho de dejar de fumar. Por ejemplo, si dejas de fumar en una edad media, antes de tener cáncer u otra enfermedad seria, evitarás la mayor parte del riesgo creciente de muerte por fumar.


Mucha gente ha dejado de fumar. En 1972 casi la mitad de adultos en el Reino Unido eran fumadores. Antes de 1990 este número había caído a un tercio. Actualmente, sólo un cuarto de adultos británicos son fumadores.

 

Componentes del tabaco

 

Nicotina. Es una droga que estimula el cerebro. Si eres un fumador habitual, cuando cae el nivel de nicotina en tu sangre, desarrollas síntomas del abstinencia como deseo de tabaco, ansiedad, inquietud, dolores de cabeza, irritabilidad, hambre, problemas de concentración, o simplemente te sientes mal. Estos síntomas son aliviados por el cigarrillo siguiente. Así pues, la mayoría de los fumadores necesitan fumar regularmente para sentirse "normales", y para prevenir los síntomas de abstinencia.


Otros productos químicos. El humo del tabaco contiene unos 4000 productos químicos, incluyendo unos 50 agentes carcinógenos (sustancias que pueden producir cáncer) conocidos y otros venenos. Los depósito de estos productos en los pulmones pasan a los vasos sanguíneos y de ahí a otras partes del cuerpo. Entre estos productos se encuentran los siguientes:

 

·Alquitranes: utilizados para asfaltar carreteras y calles.

· Arsénico: veneno mortal muy potente.

·Cadmio y níquel: utilizados en baterías.

·Cloruro de vinilo: discos de vinilo.

·Creosota: componente del alquitrán.

· Formaldehído: conservante orgánico usado en laboratorios forenses y anatomía patológica.

· Polonio 210: radioactivo.

· Uretano: utilizado para embalajes.

· Amoniaco: utilizado en los limpiacristales.

· Acetona: disolvente tóxico.

·Acroleína: potente irritante bronquial y causa de enfisema.

· Cianuro de hidrógeno: veneno mortal utilizado como raticida.

· Monóxido de carbono: mortal en espacios cerrados cuando hay una combustión deficiente (calderas, estufas, braseros…).

·Metanol: utilizado como combustible de misiles.

· Tolueno: disolvente tóxico.

 

Enfermedades provocadas o empeoradas por el tabaco

 

Cáncer de pulmón. Unos 8 de cada 10 casos de muertes por cáncer de pulmón se relacionan directamente con el hábito de fumar.


Enfermedad pulmonar obstructora crónica o EPOC. También llamada la enfermedad del fumador. Más de 8 de cada 10 de las muertes causadas por esta enfermedad se relacionan directamente con el hábito de fumar. Estas personas suelen estar bastante enfermas durante varios años antes de morir.


La enfermedad cardiaca es la enfermedad que más muertes produce en occidente. Cerca de 1 de cada 7 de estas muertes son debidas al tabaco.


Otros cánceres. Cáncer de boca, nariz, garganta, laringe, esófago, páncreas, vejiga, cérvix, sangre (leucemia), y riñón son comunes en fumadores.


Circulación. Los productos químicos del tabaco pueden dañar las paredes de los vasos sanguíneos y afectar el nivel de lípidos (grasas) en la circulación sanguínea. Esto aumenta el riesgo de formación de placas de ateromas en las arterias (aterosclerosis). Es la causa principal de enfermedad cardiaca. Es también la causa principal de ataques cardiacos, enfermedad vascular periférica (circulación pobre en las piernas), y de aneurismas (dilatación de las arterias que pueden estallar causando hemorragia interna). Todas estas enfermedades relacionadas con los ateromas son más comunes en fumadores.


Problemas sexuales. Los fumadores tienen más probabilidades que los no fumadores de llegar a ser impotentes o tener dificultades para mantener una erección con una edad media. Se piensa que puede ser debido al daño que causa el tabaco en los vasos sanguíneos del pene.


Envejecimiento. Los fumadores tienden a desarrollar más arrugas en su cara a una edad más temprana que los no fumadores. Esto a menudo hace que los fumadores parezcan mayores de lo que realmente son.


La fertilidad se reduce en fumadores de ambos sexos.


Menopausia. En promedio, las mujeres que fuman tienen la menopausia casi dos años antes que las no fumadoras.


Otras enfermedades agravadas por el hábito de fumar incluyen: asma, resfriado común, gripe, afecciones pulmonares, tuberculosis, rinitis crónica, retinopatía diabética, hipertiroidismo, esclerosis múltiple, neuritis óptica, y enfermedad de Crohn.

El fumar aumenta el riesgo de desarrollar otras enfermedades, incluyendo: neuropatía óptica, catarata, degeneración macular, psoriasis, enfermedades de las encías, pérdida de dientes, osteoporosis y enfermedad de Raynaud.

 

 

Riesgos de fumar durante el embarazo

 

·Aborto. Existe un mayor riesgo de aborto en mujeres fumadoras.

·Complicaciones en el embarazo, incluyendo sangrar durante el embarazo, la separación de la placenta, el nacimiento prematuro, y el embarazo ectópico.

·Bajo peso al nacer. Los bebés nacidos de mujeres fumadoras pesan en promedio 200 gramos menos que los bebés nacidos a las madres no fumadoras. Los bebés prematuros y con bajo peso son más propensos a la enfermedad y a las infecciones.

·Defectos congénitos en el bebé, como paladar hendido.

·Bebés nacidos muertos o muerte dentro de la primera semana de vida. El riesgo en fumadoras aumenta en cerca de un tercio.

·Crecimiento, desarrollo, y salud a largo plazo más pobres en hijos de fumadores. En promedio, comparados con niños nacidos de no fumadores, los niños nacidos de fumadores son más pequeños, tienen logros más bajos en lectura y matemáticas, y tienen un mayor riesgo de desarrollar asma.

 

Fumadores pasivos: cómo afecta el humo del tabaco a otras personas

 

Niños y bebés que viven en un hogar donde hay un fumador:

 

·Son más propensos al asma y a las infecciones del oído, de la nariz y de pecho. Cerca de 17.000 niños menores de cinco años en Inglaterra y País de Gales son ingresados en el hospital cada año debido a las enfermedades provocadas por el hábito de fumar de los padres.

·Mayor riesgo de muerte súbita.

·Tienen más probabilidades de llegar a convertirse ellos mismos en fumadores.

·En promedio, rinden menos en actividades de lectura y razonamiento comparados con niños que viven en hogares libres de humo, incluso con niveles bajos de exposición al humo.

·Mayor riesgo de desarrollar enfermedad pulmonar obstructiva crónica y cáncer en la edad adulta.

 

Efecto en los adultos

 

La persona no fumadora pero expuesta al humo del tabaco de los fumadores durante periodos largos tiene un mayor riesgo de padecer cáncer de pulmón y enfermedad cardiaca. El humo del tabaco es también un irritante, y puede empeorar el asma y otras enfermedades. Las mujeres embarazadas que son fumadoras pasivas pueden tener problemas similares a las fumadoras (expuesto más arriba).

 

Otros problemas relacionados con el hábito de fumar

 

·El aliento, las ropas, el pelo y la piel desprenden olor a tabaco. El fumador no nota el olor, pero para los no fumadores el olor es generalmente obvio y desagradable.

·Su sentido del gusto y del olfato está disminuido, reduciéndose el disfrute del alimento y de la bebida.

·Fumar es caro.

·Encontrar un trabajo puede ser más difícil debido a que los empresarios saben que los fumadores son más propensos a pedir bajas por enfermedad que los no fumadores.

·Más de 34 millones de días laborables (el 1% del total) se pierden cada año debido a las bajas por enfermedades relacionadas con el tabaco.

·Puede se más difícil encontrar pareja. El fumar no resulta atractivo para muchas personas.

 

 

Ventajas de dejar de fumar

 

Las ventajas comienzan inmediatamente. Reduces tu riesgo de padecer una enfermedad seria independientemente de la edad que tengas. Sin embargo, cuanto antes lo dejes, mayor es la reducción del riesgo.


Si has fumado desde que eras un adolescente o un adulto joven: a) si dejas de fumar antes de los 35 años, tu esperanza de vida es solamente un poco inferior a la de las personas que nunca han fumado. b) Si dejas de fumar antes de los 50, disminuyes un 50% el riesgo de morir de enfermedades relacionadas con el tabaco.


Pero nunca es demasiado tarde parar beneficiarse del hecho de dejar de fumar. Incluso si tienes ya EPOC o enfermedad cardiaca, su pronóstico mejorará mucho al dejar de fumar.


Otras ventajas de dejar este hábito incluyen las siguientes: La respiración mejora. Las infecciones del aparato respiratorio y los resfriados llegan a ser menos frecuentes. Se reduce la "tos del fumador". El olor a tabaco desaparece de tu aliento, ropas, pelo, y cara. Los alimentos y las bebidas saben y huelen mucho mejor. Las finanzas mejoran, produciéndose un ahorro mensual. Y seguramente te sentirás mejor contigo mismo.

 

Cómo puedes dejar de fumar

 

Cerca de 2 de cada 3 fumadores desean dejar de fumar. Algunas personas pueden dejarlo fácilmente. La fuerza de voluntad y la determinación son los aspectos más importantes para tener éxito en este empeño.


Existen productos como chicles de nicotina, parches, etc. que algunas personas utilizan para dejar de fumar (terapia sustitutiva), así como ciertos medicamentos que ayudan a superar la abstinencia. Tu médico o farmacéutico puede informarte de estos productos.


Sin embargo, según señala Elisardo Becoña, Catedrático de la Facultad de Psicología de la Universidad de Santiago de Compostela, "no hay evidencia de que la eficacia del tratamiento psicológico se incremente añadiendo terapia farmacológica (ej., terapia sustitutiva de nicotina). Aunque también existen tratamientos farmacológicos eficaces éstos sólo son eficaces añadiéndoles consejo conductual".


Es decir, la persona que necesita ayuda externa para dejar de fumar, obtendrá los mejores resultados con una terapia psicológica. El psicólogo le enseñará los recursos psicológicos necesarios para adquirir unos hábitos más sanos, de forma que la probabilidad de recaídas sea mucho menor. "La intervención psicológica en el tabaquismo se está viendo mermada por la contundente promoción de productos farmacológicos para dejar de fumar, que incluso se anuncian en televisión, así como por el deseo que tienen muchos fumadores de dejar de fumar en una sola sesión, con una sola pastilla, con un procedimiento mágico, etc., cuando realmente estamos hablando de una adicción que cuesta mucho dejar, asociada a otros múltiples problemas físicos y psicopatológicos y, cuyo tratamiento es mucho más complejo del que a primera vista pudiésemos pensar", afirma Becoña.

 "En el caso del tabaquismo, tenemos claramente demostrado que nuestra intervención, y con sólo nuestra intervención, la eficacia es alta, de las más altas que se pueden obtener. Y, además, nuestros tratamientos son, cuando se aplican en grupo, los más económicos de los existentes".